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Escrito por en ene 2016 en Blog | 1 comentario

Problemas específicos o agravados en la adopción

Problemas específicos o agravados en la adopción

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1. EL MARCO LEGAL

Además de convenios internacionales, como el de La Haya de 29 de mayo de 1993, y el de Derechos del Niño, de 1989, que regulan la adopción internacional, en España la adopción se regula por los arts. 174 a 180 del Código civil, repetidamente modificados en los últimos años.

La adopción es distinta del acogimiento familiar. En este último, al menor, por ser huérfano, o por falta de atención o de medios de sus padres, se le asigna una familia, con la que convivirá transitoria o permanentemente, pero sin modificar el parentesco con sus padres ni convertirse en pariente de la familia de acogida.

La adopción, en cambio, significa la extinción de la relación legal de parentesco con la familia biológica, si es que existe, para convertirse en hijo o hija –a todos los efectos- de quien adopte. Por eso la adopción es irrevocable, y el único caso en que puede deshacerse es cuando los padres biológicos, sin ser culpa suya, no pudieron dar su asentimiento en el trámite de adopción y piden su extinción en los dos años siguientes a haberse efectuado.

Por ello, no son exactas algunas noticias como la aparecida en varios medios en la última semana de noviembre diciendo que cada vez era mayor el porcentaje de niños adoptados que eran devueltos a las instituciones sociales. Eso sólo cabe en el acogimiento, incluso el preadoptivo, mientras se tramita y resuelve la propuesta de adopción, pero ya no ES POSIBLE cuando ésta se ha resuelto.

Para poder adoptar, el adoptante ha de ser mayor de 25 años, y al menos 14 años mayor que el adoptado. Sólo puede adoptarse a menores no emancipados, salvo que ya se hubiera convivido ininterrumpidamente con ellos desde antes de que cumplieran los 14 años, y nunca podrá adoptarse a descendientes, ni a hermanos o cuñados del adoptante.

La adopción la decide el juez, debiendo guiarse siempre por el interés del menor y comprobada la idoneidad del adoptante. Tanto éste como el menor, si es mayor de 12 años, deberán prestar su consentimiento. Y deberán asentir igualmente el cónyuge no separado del adoptante y los padres biológicos del adoptado, no pudiendo una madre dar su asentimiento (entregar en adopción) si no han pasado al menos 30 días desde el parto.

En todo caso, desde 2008, el Código civil concede a los adoptados el derecho a conocer sus orígenes biológicos

2. PREADOPCIÓN

El periodo preadoptivo es una preparación para los futuros padres adoptivos. Es un momento decisivo para aclarar sus dudas y replantear su actuación en el proceso adoptivo.

Los padres adoptivos deben enfrentarse a tareas diferentes al resto de los padres:

  • La ausencia involuntaria de hijos puede producir diversas emociones que afecten al equilibrio personal y de pareja.
  • La aceptación del pasado del niño, sus sentimientos y recuerdos de su familia biológica y las circunstancias que llevaron al niño a la separación definitiva de sus familias, ayudándole a conservar su identidad, cultura, sentimientos, inseguridades y deseos de conocer más datos acerca de su genealogía.
  • La ausencia del periodo preparatorio para la paternidad durante el embarazo. La asunción del papel de padre o madre se establece de forma repentina ya que no se puede predecir el momento en el que va a llegar el niño.
  • Los niños adoptados suelen contar con un pasado difícil por lo que a las situaciones educativas y de crianza habituales suelen añadirse situaciones de estrés adicional.
  • La inexistencia de ritos o ceremonias que marquen la llegada del niño al hogar no facilita el proceso de transición.
  • En ocasiones, la familia de la persona o pareja adoptante puede no aceptar el proceso adoptivo, generando conflictos familiares y pérdida de apoyo.
  • El proceso de revelación de la condición de adoptado debe ser tenido en cuenta desde los primeros momentos. Si desde el principio se habla de la adopción con naturalidad, no se generará ansiedad.

Los padres deben conocer que los niños institucionalizados tienen mayor riesgo de presentar retrasos del desarrollo, dificultad de aprendizaje y trastornos de conducta. Por cada tres meses que el niño pasa en una institución durante el primer año de vida, se ha estimado que puede perder hasta un mes en su desarrollo del lenguaje y en su desarrollo psicomotor. Por ello, es importante que se realice una evaluación de su desarrollo por profesionales con experiencia en este campo, al objeto de adoptar prontamente las medidas convenientes para compensar las eventuales dificultades.

Las familias que adoptan niños mayores necesitan más educación preadoptiva y apoyo postadoptivo, ya que los niños que permanecen más tiempo en el orfanato tienen incrementado el riesgo de presentar trastornos de conducta, dificultades escolares y disminución de su capacidad intelectual. Una vez adoptados, los niños pierden parte de su lengua nativa en 6-8 meses y no tienen fluidez en su nuevo idioma hasta pasados 6-12 meses, haciendo más difícil su aprendizaje en la escuela y su rendimiento cognitivo en el periodo inicial. Estos niños, además, tienen mayor riesgo de tener una deprivación cultural y no están preparados para el sistema educativo tradicional hasta pasados meses e incluso años desde su llegada.

 

3. LA TRANSICIÓN A LA FAMILIA: PROBLEMAS INICIALES EN CONDUCTA Y DESARROLLO:

Toda la vida del niño cambia en el momento de la llegada a su familia adoptiva: nombre, nacionalidad, lengua, religión, cultura, oportunidades y estatus. Los niños pierden todo lo que les resultaba familiar: cuidadores, habitación, cama, amigos y juguetes.

Algunos de estos niños han nacido de madres con embarazos no controlados, con exposición prenatal a drogas, alcohol, tabaco o enfermedades de transmisión sexual (principalmente sífilis), experiencias de maltrato o negligencia en los cuidados del niño, malnutrición, enfermedades infecciosas y otros problemas médicos y muchos de ellos han vivido en residencias u orfanatos. Todos estos factores hacen que el momento inicial de transición en sus nuevas familias adoptivas sea potencialmente dificultoso.

En ocasiones encontramos sentimientos de frustración en el niño por la dificultad en la comunicación y por la pérdida de sus amigos. Tampoco es extraño encontrar que tienen sentimientos de miedo a que la familia adoptiva sea como la biológica y presuponen que los padres adoptivos reaccionarán como los biológicos ante determinadas situaciones. Estos sentimientos son producidos en mayor intensidad en niños mayores, en los que los recuerdos de vivencias anteriores pueden estar más presentes.

Según los estudios de Berástegui (2003), y Palacios (2004), podemos distinguir tres grandes categorías de situaciones problemáticas que conllevan el riesgo del fracaso de la adopción:

-      Adopciones no satisfactorias: en las que la no aceptación de determinadas características, o dificultades relacionales, o expectativas inadecuadas producen un ajuste familiar que los protagonistas consideran no satisfactorio.

-      Adopciones no consumadas: aunque legalmente esté establecida la paternidad adoptiva, los protagonistas no llegan a establecer una relación de auténtica filiación entre ellos, su convivencia es frágil y en cualquier momento puede hacer crisis. Un 3,7 % de las familias no volverían a adoptar al mismo niño; un 2,4 % dice no estar contenta de haber adoptado; un 1,2 % asegura no tener buenos momentos con sus hijos; y otro 1,2 % piensa que adoptar no merece la pena.

-      Adopciones truncadas: casos en los que se produce la interrupción de la convivencia y la consecuente salida del menor del núcleo familiar, debido a que la crisis se suele presentar muy tempranamente. Según la investigación de Berástegui, un 1,5 % de las preadopciones llevadas a cabo en la Comunidad de Madrid entre 1997 y 1999 acabaron con el reingreso del menor en el sistema de protección en los primeros 18–24 meses de convivencia con la familia. Porcentaje que se eleva hasta un 6,7 % de las preadopciones de niños mayores de seis años.

 

4. DIFICULTADES ESPECÍFICAS Y CONSULTAS FRECUENTES DE LA FAMILIA POR ADOPCIÓN

            La situación de adopción no sólo puede suscitar problemas de ajuste inicial entre adoptantes y adoptados, sino que plantea necesidades específicas de estos últimos y los consecuentes temores o dudas en los primeros.

En función de su pasado difícil y de sus vivencias particulares, los niños y niñas adoptados deberán satisfacer, además de sus necesidades básicas, otras que son específicas por su condición de adoptados:

-   Integrarse en el seno de una familia estable y segura, preparada y capaz de superar mayores dificultades que las habituales en la crianza de un niño o niña, en función de las secuelas que el abandono y la deprivación afectiva puedan haber causado en sus hijos.

-   Reparación de los daños físicos, emocionales y cognitivos. Los trastornos en el área de la salud suelen tener tratamientos más exitosos; pero los trastornos emocionales resultan más difíciles de superar e incluso pueden acompañar a la persona a lo largo de su vida.

-   Reconciliarse con su pasado, su historia y sus orígenes. Necesitan saber qué sucedió, cuáles fueron las causas que motivaron su alejamiento de la familia biológica, y que esta información les sea trasmitida de forma adecuada a sus posibilidades de comprensión.

             Por su parte, los padres, junto a las preocupaciones ordinarias de cualquiera que se convierte en padre o madre, presentan otras específicas, como son:

-       Temor a no poder construir un vínculo estable a pesar de todo el afecto que puedan brindar a sus hijos.

-       Temor a que los hijos no reconozcan su autoridad y quieran desenvolverse solos una vez que conozcan el hecho de que no son sus padres biológicos.

-       Temor a que los hijos repitan en la adolescencia la historia que pudieran haber vivido sus padres biológicos (prostitución, delincuencia, alcoholismo, etc.).

-       Temor a ser abandonados por los hijos en la adolescencia, ya que inexorablemente partirán en busca de su familia biológica.

            Ante ese panorama, las razones que acercan a las familias por adopción a solicitar un asesoramiento especializado suelen estar referidas a:

-   Problemas de comportamiento: conductas agresivas, hiperactividad, dificultades para la aceptación de límites, oposicionismo, negativismo, rebeldía, mentiras, robos.

-   Problemas de lenguaje: dificultad para la adquisición del nuevo idioma, tanto en la expresión como en la comprensión.

-   Problemas de alimentación: dificultad para la ingesta de sólidos; episodios de ingesta excesiva.

-   Problemas de adaptación escolar: por carencias de experiencias de aprendizaje reglado previas; dificultades en la separación de la familia; por acomodación al nuevo idioma; conductas disruptivas; agresividad hacia los iguales.

-   Dificultades en el proceso de vinculación: imposibilidad para reconocer la diferencia entre cercanos y extraños; no aceptación de demostraciones de afecto; excesiva dependencia de la presencia física de la familia; vinculación a un solo progenitor.

En cuanto a patologías, las que suelen presentar los niños adoptados se engloban en dos grandes grupos: la patología pediátrica general y la patología neuropsicológica.

A) Patología pediátrica general

En la adopción internacional, las condiciones higiénicas y sanitarias de los países de origen de estos niños determinan un estado de salud a su llegada que no siempre es bueno y que debe ser considerado.

De forma somera, la patología observada con más frecuencia abarca trastornos nutricionales, raquitismo, anemia ferropénica y déficits específicos (de vitaminas, oligoelementos como el zinc, etc.).

B) Patología neuropsicológíca :

a) Retrasos del desarrollo en general.

La incidencia de los denominados retrasos de crecimiento psicosocial, varía entre el 40 y el 75%. Los retrasos del desarrollo psicomotor son un problema que se constata frecuentemente en estos niños, y se agravan según el tiempo que hayan permanecido en el orfanato. De igual modo sucede con los retrasos cognitivos, socioemocionales y del lenguaje .

La falta de afecto y estímulo es la principal causa de los problemas de desarrollo; aquellos niños que han pasado menos tiempo en el orfanato responden antes a las maniobras de intervención. En general, los problemas motores son los primeros en resolverse.

b) Problemas de aprendizaje

            Además de falta de hábitos de concentración o de actividades regladas de tipo intelectual, pueden arrastrar una noción de disciplina exclusivamente impuesta, en ocasiones hasta con severidad, pero que no suele ser asumida por ellos ni sentir que han sido partícipes de las reglas a que se han sometido, incluso bajo duros castigos. Por ello, su oposición a las reglas abarca a veces la oposición al propio aprendizaje.

c) Trastornos de la conducta y TDAH.

Losestudios sobre adopciones internacionales encuentran muchos más problemas de comportamiento y desarrollo en el grupo de adoptados, sobre todo en el intervalo de edad de 12-15 años.

d) Problemas psicológicos.

La complejidad de una adopción transnacional no radica sólo en el cruce cultural, sino que, además, contempla un número considerable de dificultades, resultado de los problemas previos a la adopción, que surgen en torno a la adaptación a la familia y sus costumbres y al nuevo entorno social, y, finalmente, los que surgen en la evolución, conforme el niño crece. La adolescencia es, en sí, una etapa de lucha en la búsqueda de la propia identidad; esta situación es más conflictiva en los niños adoptados de otros países o culturas. Es muy común que en esta etapa despierte el interés por conocer u obtener información acerca de sus padres biológicos y entrar en contacto con la cultura de su país de origen.

5. FACTORES QUE INFLUYEN EN LA PATOLOGÍA

Como ya hemos comentado, los niños adoptados son un grupo de riesgo para padecer tanto patología neuropsicológica como patología médica general.

Este hecho se concreta por la influencia de determinados factores que, al actuar de forma sumatoria, condicionan la aparición de muchos trastornos.

Algunos de estos marcadores de riesgo son:

País de procedencia

En general, los niños adoptados procedentes del extranjero presentan una patología similar, fundamentalmente en cuanto a su desarrollo.

Sin embargo, es útil de cara a la atención de estos niños conocer qué patología presentará con más probabilidad de acuerdo con su procedencia.

Esto permite que nos anticipemos en el control y diagnóstico de estos problemas y podamos diseñar estrategias de atención precoz. Para algunos autores, como Quarles y Brodie, el país de procedencia es un factor de riesgo determinante de patología y pronóstico a largo plazo.

En los niños procedentes de estos países hay una alta tasa de problemas de relación psicosocial, comportamiento autista y problemas conductuales, todos ellos de pronóstico incierto.

Factores de riesgo sociales

Estos factores son más prevalentes en los países de origen y constituyen un ingrediente más para desajustar el ambiente en el que crecen los niños.

Muchas veces, la delincuencia y la drogadicción están detrás del abandono en orfanatos, así como la prostitución, los malos tratos en familias rotas que pierden la custodia de sus hijos, e incluso la existencia de enfermedades psiquiátricas en los padres biológicos.

Adolescencia

La llegada de la adolescencia puede desencadenar la turbulencia en una familia que había permanecido en calma durante la niñez. La adolescencia de un niño adoptado representa a menudo (no siempre) un período difícil en el que los conflictos naturales de esta edad se incrementan por la situación de adopción (se dice que la adopción funciona como un “amplificador fantasmático”).

Los niños adoptados cuestionan más intensamente su identidad en la adolescencia que los niños no adoptados, e incluso en los adoptados internacionales esto puede adelantarse en el tiempo, en parte por las diferencias raciales y culturales entre padres adoptivos y niños adoptados, siendo esto más notorio en la adopción internacional que en la nacional. Algunos problemas de conducta pueden ocurrir en un tiempo diferente a los niños no adoptados. Por ello, los profesionales de la salud deben estar más atentos a los problemas de conducta en familias con niños adoptados durante los años previos al inicio de la adolescencia.

Factores genéticos y ambientales:

* Estos marcadores de riesgo son mayores cuando los padres biológicos han manifestado conducta antisocial o criminalidad (mucho más que cuando no lo han hecho).

* Pueden influir factores ambientales, tales como unas condiciones adversas en el hogar (discordia conyugal y disfunción psiquiátrica), la exposición discontinua o interrumpida al cuidado materno antes de ser situado en el emplazamiento adoptivo final y la edad en la que el niño fue adoptado.

* Cabe también un papel combinado de los factores genéticos y ambientales: la ocurrencia de conducta antisocial tanto en los padres biológicos como en los adoptivos incrementa el riesgo de conducta antisocial en el niño (Mednik y Hutchings, 1978) aunque el impacto de los primeros es mucho mayor que el de los últimos.

* Asimismo, pueden interactuar los factores genéticos y ambientales con otras variables: ser alcohólico uno de los padres biológicos, sufrir unas condiciones de vida adversas en el hogar adoptivo y tener unos cuidados maternos discontinuos predicen conducta antisocial en los varones adolescentes.

1 Comentario

  1. Muy buena información para el que decida adoptar o ya lo haya hecho.

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