C/En Sanz, 6 - pta. 9. 46001 Valencia. Tel: 963 256 294
TwitterFacebookASK IvapsanLinkedIn IvapsanGoogle Plus + Ivapsan

Menu Secciones

Escrito por en abr 2019 en Sin categoría | 0 comentarios

QUERIDA ANOREXIA, QUIERO SER LIBRE

Estimated reading time: 4 minutes

 

IMG-20190404-WA0000

Querida anorexia,

De nuevo me dirijo a ti, después de una semana pensando qué decirte. He de confesar que me parecía absurdo dedicar este tiempo a escribirte, sin atender a que te regalo cada uno de mis días. Y es que, últimamente, estamos más unidas que nunca, tanto que has hecho mías tus palabras y ahora sólo ellas tienen voz dentro de mí.

Por eso decido, otra vez, enviarte una carta. Necesito volver a escucharme y tú, egocéntrica de ti, con tal de que siga destinándote cada minuto de mi vida, consientes que mi tono vuelva a escucharse. Aun así, sé que es complicado que tu voz no intente alzarse sobre la mía, al fin y al cabo, es a lo que te tengo acostumbrada.

Hace años me preguntaba por qué llegaste a mi vida, quién te había invitado a apoderarte de ella hasta convertirme en un juguete roto al que no importa que se le haga un arañazo más. Tú, que llegaste discreta y me agarrabas de la mano casi vergonzosa para luego volverla a soltar, me hacías pensar que era yo quien tenía el poder de liberarme de tu mano cuando quisiera. Así, poco a poco, tus visitas comenzaron a ser más frecuentes y, cada vez, tu mano cogía con más fuerza la mía haciéndome creer que era yo quien quería aferrarme a ti y no soltarte; hasta que un día la sujetaste con tanta firmeza que mis dedos ya no pudieron escapar. Y ahora, desde la distancia, veo como esa palma angelical que se abría ante mí prometiéndome la huida a las estrellas, no era más que una garra de monstruo disfrazada. No fuiste más que ese golpe de estado que se dio como respuesta a un ambiente desorganizado, que prometía la vuelta al control, pero acabó en dictadura y qué miedo daba la transición.

Sin embargo, creo que esa primera pregunta ha podido ser resuelta y, te diré algo, las respuestas me dejaron tan fría que el único remedio que tuve fue encontrarte el sentido. Y esto pasó por entenderte para poder comprenderme a mí y quién diría que tú, que sigues siendo el mismo monstruo que me engañó aprovechándose de mi debilidad, acabaste descubriéndome el sentido de mi vida. Terminaste despertando en mí esas ganas inquebrantables de ayudar a otros a salir de las garras de sus propios monstruos y me dotaste, a base de probarlas contigo, de muchas armas para conseguirlo. Me diste este este extraño poder de sentir, casi a modo de golpe seco, a las bestias de los demás, tal vez, porque veo sus ojos tan apagados como los míos.

Quiero decirte que ya he aprendido todo lo que tenía que aprender de mí contigo, que tu función por la que apareciste se ha quedado obsoleta y es hora de marchar. Pero tú, que me secuestraste ofreciéndome tu mano, me has tenido tanto tiempo encerrada que ahora no sé vivir sin ti. Me engañaste diciéndome que nadie me buscaría, que nadie me iba a querer más y que solo en estas cuatro paredes estaría segura siguiendo tus reglas del juego; yo te creí.

Ahora presumes de dejar la puerta abierta. Sabes que, aunque intenten entrar a por mí y me agarren para sacarme, solo consiguen que uno de mis pies vea la luz. Y es que cuando vienen a rescatarme con mayor firmeza y dudo en si dejarme llevar, tú sacas la artillería pesada para que acuda de nuevo a tus brazos y me aferre a ellos con más fuerza. Me haces daño, pero eres lo único que conozco y he aprendido a quererte así. Tal vez aún recuerdo cómo en su día tus paredes eran mi único refugio o, quizás, porque ahora tengo tantos miedos, -los míos y los tuyos- que prefiero seguir unida a ti.

Has diseñado la fórmula perfecta para que al final del recorrido siempre acabe en el mismo punto, en tu punto. Pero escogiste darle la mano a la persona equivocada, siempre digo que mientras haya vida, hay esperanza y yo todavía estoy muy viva. No te librarás de mí ni cuando escape de ti porque te estudiaré de cerca para que no te lleves a nadie más.

AMMR

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>